martes, 1 de septiembre de 2015

LA CULPA ES DE LA VACA

Este texto, cuyo resumen fue publicado originalmente por el profesor Fernando Cepeda en
su columna habitual de El Tiempo, es una excelente demostración de una conducta muy
nuestra relacionada con la ramificación de la culpa.
Se estaba promoviendo la exportación de artículos colombianos de cuero a Estados Unidos,
y un investigador de la firma Monitor decidió entrevistar a los representantes de dos mil
almacenes en Colombia. La conclusión de la encuesta fue determinante: los precios de tales
productos son altos, y la calidad muy baja.
El investigador se dirigió entonces a los fabricantes para preguntarles sobre esta
conclusión. Recibió esta respuesta: no es culpa nuestra; las curtiembres tienen una tarifa
arancelaria de protección de quince por ciento para impedir la entrada de cueros argentinos.
A continuación, le preguntó a los propietarios de las curtiembres, y ellos
contestaron: no es culpa nuestra; el problema radica en los mataderos, porque sacan cueros
de mala calidad. Como la venta de carne les reporta mayores ganancias con menor
esfuerzo, los cueros les importan muy poco.
Entonces el investigador, armado de toda su paciencia, se fue a un matadero. Allí le
dijeron: no es culpa nuestra; el problema es que los ganaderos gastan muy poco en venenos
contra las garrapatas y además marcan por todas partes a las reses para evitar que se las
roben, prácticas que destruyen los cueros.
Finalmente, el investigador decidió visitar a los ganaderos. Ellos también dijeron:
no es culpa nuestra; esas estúpidas vacas se restriegan contra los alambres de púas para
aliviarse de las picaduras.
La conclusión del consultor extranjero fue muy simple: los productores colombianos de
carteras de cuero no pueden competir en el mercado de Estados Unidos "¡porque sus vacas
son estúpidas!''

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POESIA

Que alguien te haga sentir cosas sin ponerte un dedo encima, eso es admirable.! -MARIO BENEDETTI